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sábado, 20 de marzo de 2010

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Los cayos

Los cayos forman esa hilera de miguitas de pan que dejó Pulgarcito para recordar el camino de vuelta a Florida. Una cadena de islitas que como casi todo aquí en Estados Unidos, parece mucho más pequeño en un mapa que esconde las tres horas que se tarda en llegar hasta su extremo final, en Key West.


Ver mapa más grande

Pero es un paseo que merece esas tres horas y que te deja con ganas de tres horas más si la geografía te lo permitiera. La US-1 es una carretera que poco a poco te lleva desde el centro de Miami hasta el final de la Florida continental. Una vez allí, el continente se convierte en mar, sobre el que está suspendida la carretera. De ahí vuelta a tierra firme y de ahí de vuelta al mar, y a tierra otra vez, sólo que esta vez es una islita mucho más pequeña desde la que puedes ver la playa a izquierda y derecha.

Tres horas de palmeras y azul turquesa, de lo mejor pero también de lo peor de este país. Porque mientras disfrutaba conduciendo por esta carretera como pocas veces, no se puede evitar pensar que en el fondo esa carretera no deja de ser una cicatriz en lo que debería ser un paraje completamente virgen. Los cayos también es eso, playas impecables pero cerradas porque pertenecen a alguna urbanización u hotel. Unas islitas de ensueño pese a estar saturadas de tráfico, turistas y jubilados.

7 miles. Una fotografia de Raul Alvarez

martes, 16 de marzo de 2010

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Dexter tiene que andar por aquí

Palmeras, calor y un sol que ya a las diez de la mañana pica, y todo esto en vísperas de San Patricio, en pleno marzo. Sólo puede ser Miami. Tan auténtico, tan como lo que tantas veces he visto por la tele que mientras sacaba esta foto no podía evitar mirar de reojo, no fuera a ser que Dexter estuviera por ahí, esperando a aprovecharse de un despiste mío.

Dexter's place. Unafotografia de Raul Alvarez

Miami es pura mezcla. Mezcla de una gran ciudad, como puede ser Madrid, mientras conduces de un suburbio a la playa, y una zona de veraneo como puede ser Benidorm una vez que llegas allí: con sus terracitas, sus palmeras y su gente caminando en bañador, chanclas y con las bolsa de la playa debajo del brazo.

Mezcla de culturas. Con el español directamente como segundo idioma si no como el primero. Aunque aquí lo que de verdad se habla es el espanglish, pasando con alegría de uno a otro. Ni las frases se terminan en el idioma que comenzaron: "You know this girl que tenía que venir to see you." Yo que estaba tan contento con todo el inglés que he aprendido a lo largo de este año y de pronto resulta que tengo que hacer un esfuerzo casi mayor para entender esta mezcla que el inglés mismo.

Ahora me voy a ir a dormir, pero me quedan cinco días más de Miami, de ese cocktail que pese al calor entra fresquito como un mojito. Mañana me voy a los cayos y espero traerme más fotos interesantes de allí, pero hasta entonces podéis disfrutar de las que ya he sacado hoy en este album que le he dedicado a Miami en Obture.