lunes, 3 de mayo de 2010

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Sweet home Chicago

"Vamos a probar por esta calle, que ayer tenía movimiento." La cosa no podía ir muy bien si es mi padre el que me dice eso, especialmente teniendo en cuenta que es un domingo por la noche. Pero se trataba de algo más que buscar dónde comer, queríamos sentir eso que tanto se dice de esta ciudad.

Animados por lo que veíamos en la pantalla le pregunté al portero: "¿Servís comida aquí o es sólo un bar?" "Servimos comida pero me tienes que enseñar una identificación." Queda todavía gente en este país que no está segura de que yo sea mayor de 21 años (afortunadamente). "No, la suya no me hace falta" dice el portero también mientras mi padre se señala las canas. ¿Quién necesita el inglés en los tiempos de Twitter?

Dentro se perpetraba la noche. Cuatro truhanes y una dama. Ellos despeinados y sin afeitar; ése de ahí parece más imberbe que afeitado. Ella, tímida pero pícara. Los cinco culos más inquietos a este lado del río Chicago (¿o sería el otro?) dispuestos a venderse al mejor postor ante no menos de veinte mesas donde las cervezas se alternaban con las french fries, la salsa barbacoa y el pollo frito (no, tranquilos que no vi a Ramoncín por ahí). Seguro que Pérez Reverte podría haberlo descrito con mucho más salero que yo.

Ninguno ocultaba sus armas. Concretamente saxo, bajo, guitarra, batería, uno de esos teclados/bandolera que se llevaban con hombreras y un volumen inimitable en el pelo allá por los años ochenta, y dos pianos que hacían las veces de mesa, atril y hucha, todo en uno. Bajo una nota escrita en papel blanco se colaba un soborno de hasta veinte dólares, que apuntaba a la siguiente cancion. Así no hacen falta ni listas ni repertorios.

Así una tras otra, de un clásico del Country a una joya de Michael Jackson; de Oasis a Lady Gaga pasando por Miley Cirus. "Yo soy más de Hannah Montana," decía el otro pianista. ¿Y nuestros amigos? Continuamente cambiando de pareja. El saxo de Ray Charles se convertía en el piano de los Beatles, y de ahí a la batería para tocar "Big balls of fire." Creo que estabamos ante esa cosa a la que algunos llaman música (de la de verdad, ¡eh!, que ya os he dicho que Ramoncín no estaba por allí).

Nosotros estábamos satisfechos antes incluso de que nuestras hamburguesas llegasen a la mesa. Si has subido a lo más alto de la torre Sears (ahora torre Willis, pero nadie la llama así), te has tomado una copa en la torre Hancock y has visto un espectáculo como este, nada te impide decir "Sweet home Chicago" la próxima vez que cruces el Lago Michigan.

El Museo de Ciencia e Industria, y el Instituto de Arte de Chicago, y el paseo por el loop, y por el Campus de la Universidad de Chicago, y la casa Robie... Mejor si cabe, pero esa es otra historia y merece ser contada otro día.

jueves, 22 de abril de 2010

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La geografía de Rick Sanchez

Vale que uso este blog para pitorrearme bastante de los americanos. Vale que lo hago a costa de sacarle punta a los pequeños detalles o a una frase sacada de contexto. Pero también hay veces que se lo buscan ellos solitos, porque si se dice de los americanos que por norma general son bastante incultos en materia de geografía, mirad con qué se despachaba Rick Sanchez, presentador de la CNN sobre el volcán que ha tenido a media Europa mirando al cielo.

Rick Sanchez (partiéndose la caja): "Échenle un vistazo a estas imágenes que tenemos para usted. ¿Saben? Me estaba preguntando. ¿Cómo pueden tener un volcán en Islandia? Cuando piensas en un volcán piensas en algo como Hawaii o algo así, importante, no en Islandia. Suena muy frío para tener un volcán."

Lo grave es que debemos de estar ante el único periodista que no usa la Wikipedia, porque si buscamos Islandia (en su edición inglesa eh, no vaya a ser que con ese apellido tampoco sepa español), sólo hay que leer tres líneas para llegar a esto:

"Iceland is volcanically and geologically active on a large scale."

Por cierto (para una vez que me pongo a escribir voy a haceros un dos en uno) que a este angelito parece que tampoco se le da muy allá la ciencia. El día del terremoto de Chile, cuando se montó el circo que se montó para intentar ver el supuesto tsunami que iba a arrasar Hawaii trajeron a un experto científico que estaba hablando de cómo se habían medido en el pacífico variaciones en el nivel del agua de hasta 9 metros, a lo que nuestro aguzado protagonista preguntó (disculpad la calidad, la versión que estaba bien tenía el enlazado desactivado):

Rick Sanchez (divulgador científico): "9 metros en inglés ¿cuánto es?"

Obviamente lo que de verdad quería es que le convirtiesen esa medida al sistema imperial, con pies y pulgadas. Porque eso ni Rick Sánchez ni ningún americano al que haya conocido, nadie aquí entiende metros, grados celsius ni kilogramos.

viernes, 16 de abril de 2010

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Examenes finales

Creo que ya os he comentado alguna vez la gracia que me hace esa sensación de que aquí, en una universidad Americana, parece que todo el mundo está preocupado por decirle a los estudiantes cómo tienen que hacer hasta las cosas más mundanas: ¡Haz amigos! ¡Métete en algún equipo o club! ¡Cuidado con la depresión postvacacional! Y cómo no, llegadas estas fechas (para los que no estéis familiarizados con el calendario académico aquí en América, estoy a sólo diez días de que acabe el curso) también hay alguien que cree que hace falta una recomendación como esta:

Es tu oportunidad para relajarte antes de los finales

Es tu oportunidad para relajarte antes de los finales.

El cartel estaba colgado por dentro en la puerta del edificio en el que trabajo. Me ha hecho gracia. Pero más gracia todavía me ha hecho la vista que había nada más salir por esa puerta.

Illinois Wesleyan University campus. Una fotografia de Raul Alvarez

Estudiar, no sé si estudiarán, pero parece que se toman en serio las recomendaciones que les hacen.

lunes, 5 de abril de 2010

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Facebook 0.1

Dicen que el LHC es esa máquina maravillosa que nos permitirá casi echar un vistazo a lo que ocurrió en los primeros instantes tras la creación del universo. Pues bien, una residencia universitaria aquí en Estados Unidos sería su equivalente si lo que queremos es conocer el origen de Facebook. Casi todo el mundo usa la puerta de la habitación como un lienzo en el que expresarse, acompañado de una de esas pizarritas blancas en las que puedes escribir lo que quieras.

Ocurre que mi compañero de habitación es aficionado al béisbol, concretamente a los Chicago White Sox. Como hoy comienza la liga ha decidido recorrer todo el pasillo dejando escrito el nombre del equipo de sus amores en cada una de esas pizzarritas. Sorprendente e inesperadamente, una de ellas ha tenido respuesta al más puro estilo facebooquil.

"A Mary le gusta esto :)"

sábado, 3 de abril de 2010

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Hable con ellos: Ravioli

Sí, ya sé que a este paso el temita se va a desgastar un poco. Pero no puedo dejar pasar esta joya del pensamiento americano que acabo de vivir a la hora de la cena:

Yo: ¿Qué le han hecho a estos ravioli?
Mi compañero de habitación: Freirlos.
Yo: Ah (!!!!! ????????? !!!!!!!! ?!?!?!?!?!?!?!)
Mi compañero de habitación: Uy, y porque no te has ido más al sur. Ahí sí que son capaces de freir cualquier cosa.

Hubiese preguntado qué más se puede freír una vez que has visto raviolis fritos, pero entonces me acordé de que esta semana KFC pondrá a la venta un sandwich de bacon y queso que utiliza dos piezas de pollo frito como si fueran el pan y llega a las 1200 calorias. Se admiten apuestas. ¿Qué más son capaces de freír en este país?

sábado, 27 de marzo de 2010

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Algo se habrán fumado en California

El debate de las últimas semanas en California (con permiso de la reforma sanitaria) pone de manifiesto dónde están los fundamentos de este país, en qué se asientan sus ideas, por qué creen en lo que creen. Si fuese un estado independiente, su P.I.B. le permitiría sentarse en el G8, sin embargo la crisis económica les ha sacudido con tal fuerza que les ha dejado literalmente en la bancarrota.

California, tan republicana como para tener a Arnold Schwarzenegger, se enfrenta ahora a un problema serio que requiere una solución igualmente seria. ¿Cuál podrá ser? Bien sencillo: legalizar la marihuana. ¿Soy yo el único que se pregunta cómo en un país como Estados Unidos llegan a la conclusión de que la solución a sus problemas financieros es esta? Las razones son sencillas, ellos mismos te las dan:

  1. Mucha gente ya consume marihuana en California. Si la legalizamos le podemos aplicar un impuesto y por lo tanto tener unos ingresos extras en esta situación tan complicada.
  2. Estamos teniendo muchos problemas en la frontera con México por las mafias relacionadas con la droga, que nos podríamos evitar si se legaliza esta sustancia.
  3. Nos ahorraríamos el dinero que cuestan todas las causas abiertas en la justicia contra consumidores o traficantes de marihuana, lo que de nuevo vendría bien a nuestros bolsillos.

¿A alguien le sorprende esto? Si es así, si creéis que aprobar esta medida choca con los principios que esta sociedad tanto promulga es porque no os habéis dado cuenta de la verdadera idea sobre la que se asienta este país: Tú dame el poder que ya sabré yo cómo sacar beneficios.

sábado, 20 de marzo de 2010

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Los cayos

Los cayos forman esa hilera de miguitas de pan que dejó Pulgarcito para recordar el camino de vuelta a Florida. Una cadena de islitas que como casi todo aquí en Estados Unidos, parece mucho más pequeño en un mapa que esconde las tres horas que se tarda en llegar hasta su extremo final, en Key West.


Ver mapa más grande

Pero es un paseo que merece esas tres horas y que te deja con ganas de tres horas más si la geografía te lo permitiera. La US-1 es una carretera que poco a poco te lleva desde el centro de Miami hasta el final de la Florida continental. Una vez allí, el continente se convierte en mar, sobre el que está suspendida la carretera. De ahí vuelta a tierra firme y de ahí de vuelta al mar, y a tierra otra vez, sólo que esta vez es una islita mucho más pequeña desde la que puedes ver la playa a izquierda y derecha.

Tres horas de palmeras y azul turquesa, de lo mejor pero también de lo peor de este país. Porque mientras disfrutaba conduciendo por esta carretera como pocas veces, no se puede evitar pensar que en el fondo esa carretera no deja de ser una cicatriz en lo que debería ser un paraje completamente virgen. Los cayos también es eso, playas impecables pero cerradas porque pertenecen a alguna urbanización u hotel. Unas islitas de ensueño pese a estar saturadas de tráfico, turistas y jubilados.

7 miles. Una fotografia de Raul Alvarez